Entrevista con Angel Barco, director del Instituto de Neurociencias

31 de agosto de 2021

Sus primeros doce meses al frente del Instituto de Neurociencias de la UMH y el CSIC no han sido nada fáciles debido a la incidencia que ha tenido la pandemia en el desarrollo de las investigaciones. Pese a ello, y a otros problemas que se arrastran desde hace años, como la falta de financiación o de espacio, Ángel Barco no pierde el optimismo.


El profesor de investigación del CSIC Ángel Barco Guerrero, director del Instituto de Neurociencias. Foto: Pilar Quijada/Comunicación IN
¿Qué balance hace de su primer año al frente del Instituto de Neurociencias(IN)? Ha sido un año bastante intenso. Se ha renovado la junta directiva del instituto y otros puestos claves, como la dirección de nuestro programa de doctorado en Neurociencias. Además, se están poniendo en marcha numerosas ideas, como la puesta en funcionamiento de ocho programas científicos que definen las líneas estratégicas de desarrollo del IN, la constitución de la Comisión de Igualdad o la creación de nuevos servicios técnicos. Todavía deberemos esperar unos años para ver la proyección e impacto de estos cambios. ¿Qué proyectos le gustaría ejecutar a medio plazo? En el último trimestre de este año debemos abordar el Plan Estratégico del Instituto para el periodo entre 2022 y 2025 y la renovación de la distinción como centro de excelencia. También debemos abordar la renovación del acuerdo de colaboración entre la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que permitió hace más de 20 años la creación del instituto. Me gustaría poder definir con nuestras instituciones madre, la UMH y el CSIC, un plan para el crecimiento ordenado y el desarrollo del IN durante los próximos 20 años. ¿Que aportaciones han realizado sus investigadores en la lucha contra la pandemia? Desde el IN hemos ayudado a combatir la pandemia del covid-19 con las herramientas a nuestro alcance, siempre teniendo en cuenta que nuestra área de actuación principal es la investigación en neurociencias, y no la virología, las vacunas o la salud pública. Como ya pudo informar mi predecesor en el cargo, Salvador Martínez, el IN participó en varias iniciativas solidarías en los primeros meses de pandemia esterilizando miles de mascarillas en nuestros autoclaves y fabricado miles de gafas y otros protectores en nuestras impresoras 3D. Además, el IN junto con la UMH tramitó los permisos para poder hacer pruebas diagnósticas para covid-19 en nuestras instalaciones de bioseguridad más elevadas, aunque finalmente no ha sido necesario recurrir a ello. Además, quiero resaltar que algunos de nuestros investigadores han realizado avances directos relacionados con la enfermedad. El caso más notorio es la publicación hace solo unas semanas de un estudio liderado por el grupo del profesor Javier Sáez en el que presenta un análisis de sangre que permite seguir la evolución de la infección. ¿El covid ha frenado o ralentizado muchos proyectos? Una cierta ralentización ha sido inevitable. Muchos proyectos que requieren una planificación larga tuvieron que ser suspendidos y reiniciados cuando lo permitieron las circunstancias. Pese a todo, el IN no ha cesado en su empeño de avanzar en la comprensión del cerebro y las enfermedades del sistema nervioso. Nuestros investigadores aprovecharon el periodo de inactividad forzada en los primeros meses de la pandemia para seguir teletrabajando, escribiendo artículos e ideando nuevos proyectos. Estoy seguro de que observaremos un efecto rebote en los próximos meses en forma de nuevos descubrimientos y proyectos. A nivel de financiación, ¿en que situación se encuentran? La investigación de vanguardia actual es extraordinariamente cara y competir a nivel mundial requiere de un nivel de financiación difícil de alcanzar con los presupuestos actuales destinados a investiga